Entrevista con José Juan Picos

entrevista con José Juan PicosEn esta entrevista conoceremos más sobre José Juan Picos, guionista de televisión, doctor en Periodismo y escritor; autor de la novela «En un maldito lugar de la Mancha», uno de nuestros proyectos en curso.

¿Cómo surgió la idea de esta novela?

En 2014 vi la película Abraham Lincoln, cazador de vampiros (tengo pocos complejos artísticos). Me impactó el descaro y la poca vergüenza que tienen los norteamericanos para sacarles rentabilidad a sus personajes históricos. Por contraste, pensé que en España somos mucho más pomposos; diría respetuosos, pero no sería verdad, porque aquí usamos nuestra historia para tirársela a la cara al adversario, es decir, la deformamos con peor intención. Luego leí la novela, de Seth Grahame-Smith, muy distinta de la película, y me lancé a mí mismo un desafío: escribir una novela fantástica protagonizada por Alonso Quijano para 2016, año cervantino. Y ya veis, gané la apuesta. Primero la publiqué en internet y ahora Editorial Mecenas se ha interesado por ella.

Si tuvieras que resumirnos tu novela en una frase ¿cuál sería?

En un maldito lugar de la Mancha desvela el misterio que se esconde tras la sentencia más enigmática de la literatura universal: «… de cuyo nombre no quiero acordarme». Ahora conocerás el terrible secreto por el que Cervantes pidió clemencia a su memoria.

¿Esta novela es la que esperabas escribir cuando la comenzaste?

Me disgustan los tópicos, pero aquí va uno. Redacté una sinopsis de la novela, boceté las tramas y elaboré una biblia de los personajes principales con su línea temporal. Empecé con las piezas más o menos encajadas, pero los protagonistas fueron creciendo, perfilándose cada vez más, y al final sí tuve la sensación de que ellos me iban llevando de la mano, pero a la carrera (sí, topicazo). Pero, al fin y al cabo, estamos hablando de Cervantes, Quijano y Sancho, que para mí es el verdadero protagonista. Si ellos no pueden guiarte… En fin, que no, que no es la novela que esperaba: resulta mejor que la idea original.

¿Qué temas te atraen como escritor?, ¿sobre qué te interesa escribir?

Hace siete años, cuando empecé a escribir, me interesó la novela histórica. Pero lo último que he escrito es un ensayo, un paseo por la historia de la mano del café, y, justo antes, una novela fantástica con Quijano y Cervantes como agentes de una organización secreta de Felipe II. La verdad es que, visto así, me interesa mucho la historia.

Actualmente, ¿cuál es el peso de la escritura en tu vida diaria?

Vivo para ella, aunque aún no vivo de ella. El año pasado tuve un largo paréntesis: estuve ocho meses en un programa de televisión diario del canal autonómico extremeño. Para escribir regularmente sin ser un superventas, hay que hacer caja de vez en cuando.

¿Qué dirías que define mejor tu estilo?

Dicen que la ironía y el sentido del humor. También la suave adaptación de la documentación a las tramas sin que mis novelas históricas, o fantásticas con trasfondo histórico, parezcan manuales de historia novelados. Después de años de trabajar en el entretenimiento televisivo, pesa el divertir al lector.

¿Cuál es para ti la parte más difícil de escribir una novela?

La sinopsis para vendérsela a un agente editorial.

¿Cuál es tu defecto como escritor que más te ha costado superar?

Cuando los supere, los desvelaré. Pero sí hablaré de uno que puede servir de lección a otros escritores noveles. El año pasado, mi agente, Joan Bruna, me pasó un informe editorial sobre uno de mis manuscritos. Según él, lo hizo para animarme porque aquel informe era «muy positivo». Yo, en cambio, entendí que debía sacar del texto todo el ego que lo hinchaba y, a cambio, insuflarle humildad. Tras ese trabajo, el original perdió cien páginas de autocomplacencia y vanidad.

¿Qué ingredientes crees imprescindibles en una buena historia?

Un malvado que mire al protagonista cara a cara. Y un protagonista como el Dr. Jekyll, con una sombra tan atractiva como sus luces, o más.

¿Cómo se da en ti el proceso creativo?, ¿cómo surgen tus historias?

La inspiración para dos de mis obras salió de películas de serie… Iba a decir B, pero creo que son W, X, Y o Z. Cuando corro, o en la ducha, se me ocurren idean o se sueltan nudos; siempre tengo a mano un cuaderno de notas, eso sí, me seco antes de usarlo.

¿Cuál de tus personajes te representa mejor como escritor?, ¿cuál dirías que te ha salido mejor?

Uno de los protagonistas de mi primera novela escrita, pero aún no publicada. Un niño nacido en Constantinopla al que dieron por muerto nada más nacer y que «mamó como un lobo» para llevarle la contraria a Dios y al mundo.

¿En qué estás trabajando ahora?

En la promoción de Vino de Arabia, un ensayo sobre el peso del café en la historia de Europa y América a través del gusto o disgusto por esa bebida de grandes celebridades, incluido Homero. Ahora preparo un original sobre las opiniones de los viajeros ingleses del XVIII sobre España. Me parecen de lo más actuales, por eso el título aludirá al brexit.

Como lector, ¿qué hace que cierres un libro y no lo vuelvas a abrir?

La pedantería. Los dos últimos, dos best sellers, uno de ellos con serie televisiva. El primero porque tropecé no sé cuántas veces en la maraña de adjetivos de la primera página. El segundo porque, para ser una novela de época, la narradora hablaba como un presentador del telediario.

¿Qué es para ti el éxito en la escritura?

Poder vivir de ella. Es decir, que un libro te permita escribir el siguiente. Que me permita mirar con calma y despreocupación la carta de vinos de un restaurante también se acerca a mi ideal. Se resumiría en ser el dueño de tu tiempo haciendo lo que te gusta.

¿Cuáles son tus objetivos como escritor?, ¿hasta dónde quieres llegar?

Me gustaría darle la razón al pequeño grupo de personas que se han sorprendido y entusiasmado con mi escritura. Y darles la razón es que ese número se multiplique hasta llegar a la respuesta anterior.

¿En qué medida crees que un escritor necesita las redes sociales?

Para un escritor que empieza tendrían que ser imprescindibles. Pero están saturadas de escritores que no nos leemos entre nosotros y de usuarios que son meros repetidores de fruslerías de autoayuda, de garambainas buenrrollistas y de vocerío activista. Los grupos y comunidades se han banalizado hasta parecer la carpeta de una adolescente groupie. E incluso hay grupos formados por tres o cuatro escritores que usan a los demás como club de fans o para que les voten en determinados eventos «independientes». Las redes son pico y pala, pero sin garantías, así que, resta mucho tiempo y esfuerzo a la escritura.

¿Qué lees?

Ahora mismo, Los curiosos impertinentes, un ensayo sobre los viajeros ingleses en la España de Carlos III. También releo las aventuras de Harry Flashman, el antihéroe victoriano de George MacDonald Fraser. Lo recomendaría, pero es un cínico, un cobarde y un machista. Volví a leer sus aventuras después de que en un grupo de Facebook una lectora despotricara contra Oscar Wilde por darle protagonismo a un «ejemplo despreciable del patriarcado dominante» en Dorian Gray: Lord Henry Wotton. Y lo peor es que recogió una barbaridad de apoyos. En consecuencia, abandoné el dichoso grupo y me estoy purgando con Flashman.

¿Hay algún autor u obra responsable, aunque sea en parte, de que te dediques (aunque sea a tiempo parcial) a escribir?

León el Africano, de Amin Maalouf: «Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía».

¿Sería posible para ti vivir sin escribir?

Posible sí, doloroso también.

¿Qué libro o autor recomendarías a nuestros lectores?

Los que he mencionado. Les recomendaría todos ellos: todos. Bueno, Abraham Lincoln, cazador de vampiros no.

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